Historia del Fútbol americano Femenino

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Si revisas la historia y evolución del fútbol femenino, resulta bastante interesante porque notarás que se trata de un esfuerzo por parte de las mujeres para demostrar que tienen la misma capacidad que un hombre para jugar un deporte tan rudo y de constancia.

La primera vez que se registró un juego de fútbol americano con mujeres fue en 1926.  Esto sucedió cuando las Chaquetas amarillas de Frankford, un equipo de la National Football League (NFL) y predecesores de Philadelphia Eagles, organizó un grupo de mujeres que jugaran para entretener el partido durante el medio tiempo.

Evolución del fútbol americano femenino

Este desarrollo a través del tiempo tiene muchas similitudes con el futbol masculino. Entre ellas, una modalidad derivada de la forma original y clásica de jugar este juego. Esta es conocida como flag football, el cual no tiene permitido el contacto físico.

Su origen se remonta a Estados Unidos en plena Segunda Guerra Mundial, como otra opción del clásico futbol americano para evitar las lesiones en el cuerpo. Posteriormente, esta modalidad distinta a la original incrementó un auge tanto que hombres y mujeres empezaron a jugarlo.

Futbolistas emblemáticas de la historia

Patricia Palinkas es la primera jugadora de fútbol americano femenino que se conoce en la historia. Esta futbolista jugó en 1970 para el equipo Orlando Panthers, cuya sede se ubicaba en Orlando, Florida; y participó en la Liga de Fútbol de la Costa Atlántica (ACFL).

En 1997, transcurridos 27 años, otra mujer deportista hizo historia en el fútbol americano femenino: Liz Heaston. Ella fue la primera en hacer una anotación. Marcó dos puntos extras en el partido de fútbol americano universitario en el que estaba participando. Jugó en ese momento para el equipo Willamette Bearcats, de la Universidad de Willamette como parte de la Asociación Nacional de Atletismo Intercolegial (NAIA).

Katie Hnida es la primera mujer que hizo una anotación en la NCAA División I, la mayor del fútbol americano universitario. Ella jugaba para el equipo de dicho deporte de la Universidad de Nuevo México.  Posteriormente, firmó para jugar con el equipo profesional Fort Wayne FireHawks, lo que la convirtió en la segunda jugadora de la historia en estar en un equipo de esa categoría.

Julie Harshbarger, quien jugó para muchos equipos de la Liga Continental de Fútbol Continental, recibió en el 2014 un reconocimiento como la jugadora más valiosa, convirtiéndola en la primera futbolista de la historia en recibir un premio de esa importancia. En una temporada pateó cinco goles de campo.

Jennifer Welter es la primera futbolista profesional que jugó en el equipo Revolución de Texas. Por otro lado, la primera entrenadora de fútbol americano femenino colegial es Brittanee Jacobs. No obstante, se convirtió en entrenadora profesional en el 2015 al entrenar a los Cardenales de Arizona.  Buffalo Bills recibió a una mujer como entrenadora de control de calidad: Kathryn Smith. Lo que la convirtió en la primera mujer de la historia en entrenar para el National Football League.

La historia y evolución del fútbol femenino reflejan que las mujeres han demostrado tener las mismas posibilidades que un hombre. Ellas son un modelo de lucha por la igualdad de géneros, por la valorización y reconocimiento del trabajo duro que hicieron para conseguir lo que desearon.

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